UGT reclama empleo de calidad, inversión y mejora de los salarios

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La Encuesta de Población Activa (EPA) de este primer trimestre pone de manifiesto que la destrucción de empleo y el aumento del paro han ido acompañados de peores condiciones laborales y un avance de la precariedad en el desempleo. Revela también el aumento del número de hogares con todos sus miembros en paro. La recuperación del mercado laboral es poco sólida y se está basando en actividades de escaso valor añadido y tecnológico, y un empleo menos cualificado y de peor calidad. La Unión General de Trabajadores considera imprescindible otra política económica, con medidas dirigidas a la reducción del desempleo, la creación de empleo de calidad y con derechos, y que mejore los salarios de la población para estimular el consumo y la inversión y para conseguir encarar la recuperación en una senda de crecimiento sostenible, con una disminución de los niveles de desigualdad y pobreza. En este sentido, las organizaciones sindicales están promoviendo una Iniciativa Legislativa Popular en demanda de una prestación de ingresos mínimos que sea la última malla de protección sociolaboral para las familias trabajadoras.

Según la Encuesta de Población Activa (EPA), el año 2015 comienza con la destrucción de 114.300 empleos con respecto al trimestre anterior (un 0,65%), mientras el desempleo también disminuye en 13.100 personas (un 0,24%). El número total de desempleados se sitúa en 5.444.600, y la tasa de paro sube en el primer trimestre 0,08 puntos hasta el 23,9%.

En cómputo interanual las cifras muestran un aumento del empleo de 504.200 personas y un descenso del paro (488.700 personas menos en desempleo).

Se observa, así, por un lado, un crecimiento de la ocupación en el último año del 2,97% y una tasa de empleo que se sitúa en el 57,28%. Mientras, el número de parados desciende desde el inicio de 2014 un 8,24%. Sin embargo, la tasa de paro, en un 23,8%, no logra descender más que 2,15 puntos en un año.

Los desajustes entre empleo y paro se justifican por el comportamiento seguido por la población activa, que refleja un descenso trimestral del 0,55% (127.400 personas activas menos), acorde con el incremento de la inactividad en el trimestre (salen del mercado laboral 121.200 personas). La tasa de actividad se reduce hasta el 59,45%, lo que explica que hayan caído en el trimestre tanto el número de ocupados como el de desempleados.

En un año, en cambio, la población activa sube en 15.500 personas (0,07%), al tiempo que los inactivos aumentan (18.100 más), debido al crecimiento de la población mayor de 16 años. En este caso, el descenso del paro está relacionado, no sólo con la creación anual de empleo, sino también con el retroceso de la población activa relacionado con el efecto desánimo.

Por sectores, el trimestre sólo es positivo para la construcción y la industria. En el sector servicios, y la agricultura cae la ocupación. En un año, ha sido en este sector primario donde se ha perdido empleo (un 11,33%), mientras ha aumentado en la construcción (un 12,58%), la industria (6,2%) y los servicios (2,6%).

El sector de la construcción muestra un auge de 30.300 personas ocupadas más en el trimestre (un 2,94% y un 12,58% en el año), que se explica en buena parte por el mayor gasto público en infraestructuras en este periodo preelectoral.

Estas mejores cifras se corresponden con el buen comportamiento de la ocupación en el sector público (29.200 empleos más en el trimestre), que contrarresta lo sucedido en el privado (143.500 empleos menos).

Por sexo, desde el primer trimestre de 2014, ha aumentado el número de ocupados y ha descendido el de parados entre los hombres y las mujeres. Pero se encuentran diferencias trimestrales: en el caso de las mujeres se produce un descenso del empleo y un incremento del paro; en el caso de los hombres, desciende el empleo y también el paro. Sólo disminuye la tasa de paro masculina en este primer trimestre de 2015, mientras ambas tasas de actividad se reducen. Persiste la tendencia del mercado laboral español hacia la contratación masculina. 

Por grupos de edad, cabe destacar el descenso de ocupación mostrado en los grupos de jóvenes, en especial de 16 a 19 años, a pesar de la supuesta Implantación de la Garantía Juvenil. En el grupo de 20 a 24 años cae también el empleo en este trimestre, aunque también lo hace el paro. Una situación que sólo se puede explicar por la caída de la actividad en este rango de edad, muy ligada a la salida de jóvenes a otros países en busca de oportunidades de formación y empleo. 

La reducción del paro se muestra en los grupos de jóvenes de 20 a 24 años, los mayores de 55, las personas que perdieron su empleo hace más de un año y las que buscan su primer empleo; así como en la construcción y la industria. Desde el inicio de 2014 se reduce en todos los colectivos por edad, salvo de 16 a 19 años, la agricultura y las personas que buscan su primer empleo.

A ello se añaden los datos de desempleo de larga duración. En 2008 poco más del 20% de las personas en paro llevaba más de un año buscando empleo, un porcentaje que se sigue elevando hasta el 61,2% en el primer trimestre de 2015, siendo cada vez mayor la incidencia de las personas que llevan buscando empleo más de dos años (43,7% de los desempleados). En concreto, 3,3 millones de personas buscan trabajo desde hace más de un año.

El número de asalariados se ha reducido desde el cuarto trimestre de 2014 en 89.200 personas (un 0,62%), mientras aumenta en cómputo anual: 464.400 personas (un 3,3%).

Cabe destacar los efectos que la reforma laboral y sucesivas normas, así como las políticas de empleo basadas en las bonificaciones a la contratación, están teniendo sobre la composición de los asalariados: 

Desciende el empleo temporal en el trimestre un 3,26% (en 114.500 asalariados) y aumenta el indefinido un 0,23% (25.300 personas).

En el año, se contabilizan 289.700 asalariados indefinidos más (un 2,71%), aunque aún persiste la tendencia estructural a la contratación temporal (que aumenta un 5,42%, en 174.800 asalariados), situando la tasa de temporalidad en el 23,6%.

Asimismo, la parcialidad  involuntaria sigue su ascenso con un aumento en el trimestre del 6,15%. 213.700 ocupados a tiempo parcial trabajan en estas condiciones de forma involuntaria. Razón por la cual, tanto en el trimestre como en el año, sube el número de ocupados a tiempo parcial, mientras se reduce en el trimestre el de ocupados a tiempo completo.

La parcialidad definitivamente se consolida como un elemento estructural más de nuestro mercado de trabajo que permite obtener mejores ritmos de creación de empleo. La tasa de parcialidad aumenta otra vez este trimestre hasta llegar al 16,3%. 

Se trata, por tanto, de un empleo con una parte importante de precariedad, donde sigue enquistada la temporalidad, y ascienden la parcialidad involuntaria y otras formas de subempleo. 

A ello se añade un trabajo indefinido precario, que poco a poco va desplazando a la tradicional contratación temporal, y que muestra unos rasgos muy similares: inestabilidad, bajos salarios y flexibilidad a favor de la empresa. En este primer trimestre de 2015 se ha necesitado registrar más de 10 contratos indefinidos por cada nuevo asalariado indefinido (EPA). Una proporción que en el año 2007 lograba la paridad: por cada nuevo asalariado indefinido, un solo contrato.

La destrucción de empleo y el aumento del paro han ido acompañados de peores condiciones laborales para aquéllos que no han perdido el empleo o han sido contratados durante la incipiente y lenta recuperación. Una flexibilidad impuesta al trabajador, facilitada por la reforma laboral y sucesivas normas, a remuneraciones inferiores y con peores condiciones laborales. 

Por otro lado, la consolidación de la creación de empleo es insuficiente. Más de 5,4 millones de parados, que elevan la tasa de desempleo hasta rozar el 24%, son elementos que prueban la fragilidad del modelo.

Asimismo, se está produciendo un avance de la precariedad en el desempleo, con una extensión del paro de larga duración, un aumento del número de hogares con todos su miembros en paro, una tasa de cobertura en permanente descenso (el porcentaje de beneficiarios de prestaciones sólo alcanza al 43% de los desempleados EPA) y unas políticas de empleo que no están siendo efectivas a la hora de mejorar la empleabilidad de las personas, en especial de los jóvenes y sobre todo de los parados de larga duración. Una situación que ha llevado a las organizaciones sindicales a registrar en el Congreso una Iniciativa Legislativa Popular en demanda de una prestación de ingresos mínimos que sea la última malla de protección sociolaboral para las familias trabajadoras.

En conclusión, con todos los datos anteriores, se puede afirmar que la recuperación del mercado de trabajo español es poco sólida. Si bien el balance desde el primer trimestre del año pasado es relativamente positivo, es manifiesta la debilidad de la recuperación de las variables principales del mercado de trabajo en este trimestre.

Las mejoras se encuentran muy ligadas al ciclo económico y a la estacionalidad de los sectores de producción. Parece que se están instaurando los cimientos de lo que puede ser una recuperación económica basada en los mismos principios que vimos en la etapa expansiva anterior, con actividades de escaso valor añadido y tecnológico, y un empleo menos cualificado y de peor calidad. 

Por todo ello, la Unión General de Trabajadores considera imprescindible otra política económica, con medidas dirigidas a la reducción del desempleo, la creación de empleo de calidad y con derechos, y que mejore los salarios de la población de nuestro país para estimular el consumo y la inversión y consigamos encarar la recuperación, en una senda de crecimiento sostenible, con una disminución de los niveles de desigualdad y pobreza.