Tras siete meses destruyendo empleo, en Extremadura urge activar una estrategia industrial

La pérdida de 775 afiliados y el aumento del paro evidencia estancamiento, precariedad y crecimiento de la brecha de género

Fecha: 03 Mar 2026

Francisco Morcillo
Francisco Morcillo, secretario de Política Institucional y Empleo de UGT Extremadura.

Extremadura registró en febrero 164 personas desempleadas más (+0,25%), hasta situar el total en 66.474 parados, al tiempo que se perdieron 775 afiliaciones a la Seguridad Social (-0,19%). La Comunidad se convierte así en una de las dos únicas regiones que destruyen empleo neto en el último mes.

Para UGT Extremadura, los datos reflejan un empeoramiento del mercado laboral y evidencian una preocupante falta de dinamismo económico.

“La valoración de los datos del paro del mes de febrero tiene que ser negativa, primero porque aumenta el número de parados en Extremadura, aunque sea en 164 trabajadores. Lo que más nos preocupa es la afiliación a la Seguridad Social, donde se han destruido 775 empleos”, ha señalado el secretario de Política Institucional y Empleo, Francisco Morcillo.

Siete meses consecutivos perdiendo afiliación

La Seguridad Social acumula siete meses consecutivos de caída en la afiliación, con 15.734 empleos destruidos desde agosto, lo que apunta a un posible estancamiento estructural.

“Somos la única comunidad junto con Castilla-La Mancha que ha destruido empleo neto. El dato es negativo y preocupante porque llevamos siete meses perdiendo empleo en Extremadura”, ha subrayado Morcillo.

UGT advierte de que esta evolución puede estar vinculada a la incertidumbre política y a la ausencia de un marco estable para desarrollar inversiones y políticas industriales.

“Sabemos cuándo se convocaron las elecciones y cómo estamos en Extremadura sin gobierno. No lo achacamos solo a la inestabilidad política, pero es evidente que la falta de estabilidad pasa factura”.

El paro tiene rostro de mujer y se concentra en mayores de 50 años

La subida del desempleo en febrero se concentra exclusivamente en mujeres, con 229 paradas más, mientras que el paro masculino baja en 65 hombres. Actualmente, el 64,3% del paro extremeño tiene rostro de mujer.

Por edad, 31.228 personas desempleadas son mayores de 50 años, el 47% del total, mientras que el paro juvenil experimenta un fuerte repunte mensual del 4,5%.

“Nos preocupa especialmente que el paro registrado tenga cada vez más rostro de mujer y que la mitad de las personas desempleadas sean mayores de 50 años”.

En cuanto a los jóvenes, el 8,65% del paro se concentra en menores de 25 años, con una importante subida mensual del 4,5% (+248) que deriva del incremento de los demandantes del primer empleo. 

Más contratos, pero con alta temporalidad

En febrero se firmaron 22.932 contratos, un 4,12% menos que hace un año. Aunque el 30% fueron indefinidos, la precariedad sigue instalada: el 44,2% de los contratos tuvo una duración inferior a un mes.

“Encima este mes ha habido 10.000 contratos menos que en febrero del año pasado y el 44% han durado menos de un mes. Aunque se genere empleo, la calidad es muy mala”.

Industrialización y políticas activas de empleo, claves para el cambio

UGT Extremadura insiste en la necesidad urgente de recuperar la estabilidad política, activar el diálogo social y poner en marcha una estrategia industrial que permita transformar el modelo productivo regional.

Es necesario que “cuanto antes haya un gobierno para centrarnos en el tema industrial. Tenemos pendiente una estrategia de industria que debe ser el cambio productivo en nuestra comunidad. Si no, estos datos no cambiarán”.

El sindicato reclama reforzar las políticas activas de empleo, tanto en el ámbito de la formación y recualificación como en la incentivación de la contratación estable.

“Las políticas activas deben centrarse en formar y recualificar a las personas trabajadoras y en establecer bonificaciones y criterios que favorezcan la contratación real. Existe margen para crear empleo de calidad, pero hace falta impulso político y diálogo social”.

UGT concluye que el mercado laboral extremeño necesita un nuevo impulso estructural para frenar la sangría en la afiliación y garantizar más y mejor empleo en la región.