Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres. #25N

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IGUALDAD frente a la violencia de género

Este año la Unión General de Trabajadoras y Trabajadores de Extremadura, con motivo de la conmemoración del Día Internacional para la eliminación de la Violencia contra las Mujeres. En el lema “Las Mujeres tenemos Nombre”, aparecen el nombre de las 1.118 mujeres que han sido asesinadas a manos de sus parejas o exparejas desde que hay registro o se contabilizan este tipo de asesinatos machista, es decir, desde el 1 de enero de 2013. En lo que llevamos de año son 37 las mujeres asesinadas en nuestro país.

Desde UGT Extremadura reiteramos una vez más nuestra más rotunda condena y repulsa contra todos los actos de violencia contra las mujeres y muy especialmente contra los más brutales y dramáticos, como son los asesinatos de las mujeres y sus hijos e hijas, a manos de sus parejas y exparejas, y que constituyen una de las manifestaciones más brutales y repugnantes de la violencia contra las mujeres.

Desde UGT insistimos en la necesidad de redoblar los esfuerzos en la lucha contra la violencia machista; violencia que, en etapas cercanas, lejos de mejorar, se ha agravado por la crisis derivada de la Covid-19.

En relación con los datos por Comunidades Autónomas, desde el 1 de enero de 2003 hasta el 13 de octubre de 2021, Extremadura se presenta como una de las comunidades que registran el menor número de mujeres asesinadas a manos de sus parejas o exparejas, en concreto 12 mujeres. Además, a 13 de octubre de 2021, desde el 1 de enero de 2021, Extremadura no cuenta con ninguna víctima mortal de violencia machista a manos de parejas o exparejas.

En Extremadura, en 2020, se registraron 2.226 mujeres víctimas de violencia de género en Extremadura, lo que supuso una disminución del -10,1% respecto al año anterior (-9,7% a nivel nacional). El 88,3% eran españolas y el 11,7% fueron de nacionalidad extranjera.

Se contabilizaron 2.262 denuncias por violencia de género en 2020, un 10% menos que el año anterior (-10,3% en España), lo que supuso 42,1 denuncias por cada 10.000 mujeres. En el 84,9% de los casos la denuncia fue presentada a través de atestados policiales y tan sólo en el 0,9% de los casos se presentó por la propia víctima. Además, se enjuiciaron un total de 455 personas, el 94,9% de nacionalidad española.

Se registraron 667 casos de violencia de género en la región correspondientes a los asuntos en los que se han iniciado medidas cautelares u órdenes de protección, lo que supuso una disminución del 21,3% respecto al año anterior (-11,9% a nivel nacional).

En el 39,9% de los casos la relación entre la víctima y el denunciado era una exrelación afectiva, el 28,5% una relación afectiva, el 20,1% era de cónyuge y el 11,5% de excónyuge. De las órdenes de protección iniciadas fueron adoptadas en un 75% de los casos y denegadas 22,9%. La mayoría fueron presentadas por la propia víctima (95,4%). El 87% de las órdenes de protección incoadas (iniciadas) en este último año fueron referidas a mujeres españolas mayores de edad, el 11,8% a mujeres extranjeras y el 1,8% a mujeres menores de edad.

Se registraron 2.337 delitos por violencia de género en 2020 (pudiendo recoger cada caso diversos delitos) un 9,7% menos que en 2019 (-6,7% en España). El delito más común en Extremadura en 2020 fue el de lesiones y malos tratos del artículo 153 del Código Penal (38,4%).

El total de medidas judiciales en el año 2020 fue de 1.604, de las que el 86,7% tuvieron reconocida la orden de protección. Dentro de las 1.302 de naturaleza penal, las más frecuentes fueron prohibición de comunicación y alejamiento y entre las 302 de naturaleza civil, las más ha fueron prestación alimentos y atribución de la vivienda.

Es necesario reflexionar respecto de que entre los motivos para no denunciar, los aborda la Macroencuesta de Violencia contra la Mujer de 2019 del Ministerio de Igualdad, la cual pone de manifiesto que muchas mujeres que sufren violencia de género no lo denuncian por no haber considerado que los hechos fueran lo suficientemente graves o no haberle dado importancia y creer que podían resolverlo solas, por miedo al agresor y a las represalias del mismo, por vergüenza, por sentirse culpables, por desconocimiento, por los hijos, por temor a que no les creyeran, o por carecer de medios económicos propios, entre las principales causas.

Tras los datos ofrecidos como sindicato redundamos y reinvindicamos que:

El empleo es esencial e imprescindible para combatir la violencia de género. VIOLENCIA Y DESIGUALDAD DE GÉNERO VAN UNIDAS.

Una de las piezas fundamentales en la lucha contra la violencia y la desigualdad de género es la independencia económica y en este sentido el empleo juega un papel esencial para garantizar la autonomía económica de las mujeres, sin la que resulta más difícil escapar o salir de las situaciones de violencia de género.

El acceso al empleo y la igualdad en el ámbito laboral se convierten en un elemento crucial para que las mujeres puedan ejercer la libertad e igualdad con la que deben contar y para poder combatir la violencia machista a la que puedan estar sometidas.

Desde UGT consideramos que la inserción laboral de las mujeres que son víctimas de violencia de género debería estar garantizada de forma efectiva. Es necesario que las políticas públicas adopten medidas ágiles, efectivas, y suficientes para lograr este fin.

Por otro lado, ponemos de manifiesto también otros tipo de violencia de género que se dan en el ámbito laboral, como la discriminación o el acoso sexual y el acoso por razón de sexo en el trabajo.

El desarrollo de protocolos frente al acoso sexual y acoso por razón de sexo dentro del marco de la negociación colectiva de los planes de igualdad constituye una excelente vía para la incorporación de las actuaciones protocolarias que debe seguirse en la empresa frente al ciberacoso sexual y por razón de sexo.

Las empresas deben ser conscientes de la responsabilidad legal que tienen en este tipo de conductas.

Por último, reafirmarnos y reiterarnos en nuestro compromiso de redoblar los esfuerzos desde el ámbito legal y de las políticas públicas para eliminar la discriminación y la desigualdad de género en todos los ámbitos, incluido el laboral, imprescindible para erradicar la violencia machista contra las mujeres. El endurecimiento de las sanciones de este tipo de violencia, el resarcimiento adecuado del daño a las víctimas y la eliminación de las trabas que dificultan la denuncia y la prueba en la vía jurisdiccional.

#LasMujeresTenemosNombre